Ana salió a las 7:30 de su casa, era la misma hora de todos los días, pero aquella mañana había algo distinto, no sabía que es lo que le ponía tan nerviosa. No había ningún motivo especial, era la misma rutina. Sin embargo algo le impulsaba a correr a la parada del autobús, donde se encontrará con las mismas personas somnolientas, que le harán sentir más tranquila.
Al salir de su ca
sa en el mismo descansillo de su piso, mientras esperaba al ascensor, lo sintió. Notó que algo o alguien estaba a su lado, que seguía con gran interés todos los movimientos que hacía.
Pensó que al encontrarse en la calle esa sensación desaparecería, pero no fue así, al contrario, la sensación se agravó. Sentía a alguien pegado a sus talones, y en algún momento notó una respiración en su nuca.
En la parada del autobús, se colocó esperando que llegase el suyo. Lo vio y se preparo para tomarlo. Cuando el autobús paró las personas, que se encontraban antes que ella, comenzaron a subir. De pronto sintió un fuerte agarrón que le impedía seguir avanzando hacia el autobús. Volvió la cabeza, con bastante mal humor, pensando quien se atrevía a sujetarla de esa forma.
Su cara reflejó el mayor espanto imaginable. Tras ella solo había una mujer con un bebé en los brazos.
- ¿Había alguien delante de Ud.?
La mujer negó
- ¿Se encuentra bien?
- Sí, sí
Sentía que no se podía mover.
- Me deja pasar. No puedo perder el autobús
Su cuerpo se movió como un autómata, dejando pasar a la mujer. Vio alejarse el autobús. Seguía inmovilizada. De pronto sintió como la tomaban de la mano y la conducían en dirección a una casa en construcción, que llevaba tiempo parada.
Lo que más le extrañaba es que no se podía negar.
Al llegar a la obra una voz ronca le susurro: ¡Entra!
- No - se atrevió a contestar con un hilo de voz
- ¡Entra! ¡Es una orden!
- ¡No! –dentro de ella algo le decía que no debía entrar
La voz esta vez tronó
- ¡Entra! ¡Es tú última oportunidad! ¡Si no entras morirás!
Notó un fuerte empujón y se encontró, sin saber como, en el piso 10º. Miró hacía abajo. Sintió vértigo. Notó que la empujaban hacía el hueco de la escalera. La voz ronca le dijo que mirase frente a ella.
Algo la espantó y empezó a comprenderlo todo.
Una enorme grieta se iba abriendo paso a lo largo de la pared, que hacía de eje del edificio.
¡El edificio estaba a punto de desplomarse! Esto causaría una gran desgracia, pues se podía derruir varios edificios que le rodeaban. ¡Muchas personas morirían!
Salió corriendo y se encaminó a la Comisaría de Policía a comunicar su descubrimiento. Le costó mucho convencerles, pero al final lo consiguió.
Habían pasado dos semanas cuando un compañero le comunicó que la policía preguntaba por ella.
- ¿Que desean?
- Venimos a detenerla porque hemos encontrado las pruebas que la culpan de ser la persona que provocó la ruina del edificio. Ud. es la persona que por llevarse un montante muy importante del presupuesto, modificó los planos.
Al salir de su ca
sa en el mismo descansillo de su piso, mientras esperaba al ascensor, lo sintió. Notó que algo o alguien estaba a su lado, que seguía con gran interés todos los movimientos que hacía.Pensó que al encontrarse en la calle esa sensación desaparecería, pero no fue así, al contrario, la sensación se agravó. Sentía a alguien pegado a sus talones, y en algún momento notó una respiración en su nuca.
En la parada del autobús, se colocó esperando que llegase el suyo. Lo vio y se preparo para tomarlo. Cuando el autobús paró las personas, que se encontraban antes que ella, comenzaron a subir. De pronto sintió un fuerte agarrón que le impedía seguir avanzando hacia el autobús. Volvió la cabeza, con bastante mal humor, pensando quien se atrevía a sujetarla de esa forma.
Su cara reflejó el mayor espanto imaginable. Tras ella solo había una mujer con un bebé en los brazos.
- ¿Había alguien delante de Ud.?
La mujer negó
- ¿Se encuentra bien?
- Sí, sí
Sentía que no se podía mover.
- Me deja pasar. No puedo perder el autobús
Su cuerpo se movió como un autómata, dejando pasar a la mujer. Vio alejarse el autobús. Seguía inmovilizada. De pronto sintió como la tomaban de la mano y la conducían en dirección a una casa en construcción, que llevaba tiempo parada.
Lo que más le extrañaba es que no se podía negar.
Al llegar a la obra una voz ronca le susurro: ¡Entra!

- No - se atrevió a contestar con un hilo de voz
- ¡Entra! ¡Es una orden!
- ¡No! –dentro de ella algo le decía que no debía entrar
La voz esta vez tronó
- ¡Entra! ¡Es tú última oportunidad! ¡Si no entras morirás!
Notó un fuerte empujón y se encontró, sin saber como, en el piso 10º. Miró hacía abajo. Sintió vértigo. Notó que la empujaban hacía el hueco de la escalera. La voz ronca le dijo que mirase frente a ella.
Algo la espantó y empezó a comprenderlo todo.
Una enorme grieta se iba abriendo paso a lo largo de la pared, que hacía de eje del edificio.
¡El edificio estaba a punto de desplomarse! Esto causaría una gran desgracia, pues se podía derruir varios edificios que le rodeaban. ¡Muchas personas morirían!
Salió corriendo y se encaminó a la Comisaría de Policía a comunicar su descubrimiento. Le costó mucho convencerles, pero al final lo consiguió.
Habían pasado dos semanas cuando un compañero le comunicó que la policía preguntaba por ella.
- ¿Que desean?
- Venimos a detenerla porque hemos encontrado las pruebas que la culpan de ser la persona que provocó la ruina del edificio. Ud. es la persona que por llevarse un montante muy importante del presupuesto, modificó los planos.

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